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| Los Zapotecas y Mixtecos |
Situados en el estado de Oaxaca, los Zapotecas en el Valle y los Mixtecos en las zonas montañosas del occidente, son dos grupos reconocidos por su riqueza cultural encarnada en dos majestuosas zonas arqueológicas: Monte Alban y Mitla. Como parte de su historia, se ha comprobado el contacto entre Teotihuacan y Monte Alban cuna de los zapotecos, a través de códices y una influencia de la cultura maya, representada en algunos danzantes en las paredes de sus construcciones, destacando desde el punto de vista artístico sus figuras simbólicas de la mascara del Dios Murciélago.
La zona de Mitla poblada por los mixtecos, se ubica a escasa distancia de Monte Alban y se caracteriza por sus constantes representaciones de grecas (formas geométricas que llevan un patrón circular), esta región sobresalió en el campo decorativo para sus construcciones y es común encontrar cuencos de tres bases con serpientes y cabezas de águilas como soporte. Los Mixtecas fueron los primeros pobladores de Mesoamérica que conocieron el metal, utilizando la técnica de cera perdida y al principio el martillado de metal en frío y en caliente.
En su cosmovisión consideraban dos calendarios uno de tipo ritual de 260 días y otro más de tipo agrícola de 365 días. Adoraban al Sol,
la Luna y a los difuntos. Los instrumentos musicales para acompañar sus ritos fueron sonajas, raspadores, caracoles y tambores, utilizados hasta la fecha. Entre los mitos de los zapotecas se dice que son descendientes de las rocas, arenas o árboles de la región y algunos basan sus creencias en espíritus malignos, duendes y chaneques.
La ropa típica de la mujer zapoteca consta principalmente del huipil (blusa de manga corta) y enagua (falda larga y ancha) que luce una gran variedad de colores y diseños de flores hechos a mano; su indumentaria tiene como complemento una variedad de joyería de oro, aretes, pulseras, esclavas, torzales y pectorales.
Algo característico de estas regiones, es que aun hoy en día usan el telar de cintura para la elaboración de prendas.
Entre los festejos de los mixtecos destacan el 25 de abril día de San Marcos y el de
la Santa Cruz el 3 de mayo, que incluyen rituales para propiciar la lluvia y la buena cosecha de la tierra, por lo que se cree que todavía recuerdan a algunas de sus deidades tutelares a quienes les piden permiso para cazar, arar, o realizar actividades.
Mientras que
la Guelaguetza , palabra que significa ofrecimiento y tiene una connotación de reciprocidad, es la festividad más relevante para los zapotecas y se celebra los dos lunes siguientes al 16 de julio, por lo que también se le conoce como la festividad de los “lunes del cerro” y constituye un acontecimiento en el que participa todo el pueblo.
Algo sobresaliente de estos dos grupos étnicos es que mantienen una mayor cantidad y actividad en el uso de sus lenguas:
Zapoteco o diidzaj – ocupa el tercer lugar en cantidad de hablantes (a nivel nacional).
Mixteco o ñuu savi – ocupa el cuarto lugar en cantidad de hablantes (a nivel nacional).
El zapoteco tiene mas de 14 variantes dialectales en las montañas, los valles y el istmo y es una lengua tonal; es decir, que mediante la emisión de tonos altos, medios y bajos o bien ascendentes y descendentes, se establecen los diversos significados.
En la actualidad los pobladores zapotecas se mantienen de la venta de recuerdos a los visitantes a la zona, chocolate, del tejido de camisas, rebozos, textiles de algodón y artesanías en general, distinguiéndose aun esta región por su original producción del barro negro. Sin embargo, a pesar de esta aparente fuente de ingresos, dicha población presenta altos índices de migración a los Estados Unidos y a otras regiones de
la República Mexicana. Mientras que los mixtecos concentran su actividad económica en la agricultura (produciendo maíz, frijol, caña de azúcar, cacahuate y árboles frutales) también se distinguen por sus artesanías de tejido de palma (sombreros, petates y bolsas)
Fuente: INI (Instituto Nacional Indigenista) |
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| Voladores de Papantla, mágica tradición |
 | Sesenta niños indígenas totonacas están aprendiendo la danza de los voladores.
A partir de los 10 años los niños totonacas empiezan a ir a la Escuela de Voladores de Papantla, en el estado de Veracruz, donde además de recibir instrucción en el arte del vuelo, dedicado al dios del Sol, aprenden la lengua autóctona y a bordarse sus propios trajes. Sesenta niños indígenas son instruidos en la danza de los voladores, un rito de fertilidad en el que los pequeños suben a un palo de 17 metros ayudados por sus padres y descienden dando vueltas atados a una cuerda para preservar la tradición. Los menores que asisten a la escuela adquieren por ello el compromiso de volar por un espacio de al menos doce años y se dividen entre los que empiezan a lanzarse desde el palo de 17 metros y los que lo hacen desde otro de 33 metros. El entrenamiento es una iniciativa del Centro de Artes indígenas, proyecto conjunto del Festival Cumbre Tajín y del Consejo Supremo Totonaco, órgano de decisión de esta comunidad, creado con la finalidad de rescatar las costumbres de este pueblo. Pero además de preservar las tradiciones, los responsables de ese centro tienen claro que los pequeños no pueden perder el tren de la modernidad por lo que se les enseña inglés y se les ofrece un aula con acceso a las nuevas tecnologías, para que puedan seguir sus estudios y preparar su acceso a la universidad. El experto indigenista y director de Cumbre Tajín, Salomón Balbaz, que trabaja codo a codo con los Totonacas desde hace años, recalca la importancia de ofrecer una educación integral a los pequeños y confiesa que su sueño es que un día alguno de ellos llegue a ser arquitecto pero que también sepa volar. Además de la Escuela de Voladores, el Centro de Artes Indígenas organiza talleres de alfarería, tejido de algodón, medicina tradicional y cultivo de vainilla, entre otros, siempre preservando las formas tradicionales de trabajar con los productos de la tierra. 'Estamos siendo testigos del renacer de una cultura', afirma Balbaz al recordar la situación en que vivía ésta hace décadas. El experto indigenista contrapone la ilusión con la que los totonaca practican ahora sus tradiciones con la vergüenza que sentían hace tan sólo quince años de mostrar sus atuendos y hablar en su lengua en la ciudad de Papantla, cuyos habitantes los discriminaban y rechazaban. Otras de las iniciativas del Centro de Artes Indígenas es un curso de vídeo para indígenas en el que ya se han filmado ocho cortometrajes que relatan la vida cotidiana del pueblo totonaca. Con el objetivo de difundir la cultura de esta comunidad, el centro ha publicado un diccionario totonaca-español, un libro de canciones y poemas, otro de gastronomía y un manual de normas de escritura en lengua totonaca. Los Totonaca, palabra que significa 'tres corazones', son un pueblo formado por 400.000 personas repartidas entre Veracruz y el estado vecino de Puebla, en el centro de México, que se define por su carácter pacífico y por sus habilidades artísticas, adquiridas gracias a sus dioses creadores, según sus miembros. El líder supremo de esta comunidad, Juan Simbrón, remarca que los totonaca 'no son un pueblo guerrero', y que sus únicas armas son 'la cultura, el conocimiento y el espíritu'.
Fuente: EFE, Narcis Presa
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| Ixcatecos |
 | El término ixcateco es el gentilicio que aplicaron los antiguos nahuas al pueblo indígena que habitaba en una región que llamaron Ixcatlán, nombre que proviene de dos voces: ixcatl, "algodón" y tlan, "lugar de": lugar de algodón. La lengua ixcateca pertenece al tronco otomangue, familia popoloca y se trata de una lengua tonal.
Según los Indicadores Socioeconómicos de los Pueblos Indígenas de México, 2002, la población ixcateca es de 351 hablantes a nivel nacional, de los cuales 207 viven en el estado de Oaxaca.
Aunque hasta hace poco los especialistas consideraban que los ixcatecos se concentraban en el municipio de Santa María Ixcatlán, los datos censales también reportan presencia de población hablante de esta lengua en los municipios de Tuxtepec y Nuevo Soyaltepec, Oaxaca. El municipio de Santa María Ixcatlán está situado al norte del estado de Oaxaca, en el valle de Ixcatlán, el cual se encuentra enclavado en la zona montañosa de la Mixteca Alta.
El clima de la zona es seco, la vegetación es escasa y la alcalinidad de los suelos favorece la reproducción de un tipo de palma con la que elaboran sombreros y canasto, esto lo hacen en cuevas para buscar la humedad y poder trabajar mejor el material, esta actividad representa su más importante fuente de ingresos.
La única producción de tipo industrial es la destilación del mezcal.
La práctica de la agricultura ha pasado a un plano secundario por la baja productividad de sus tierras, pues los suelos están conformados por una capa de tepetate y una delgada capa de tierra fértil, y son muy propensos a la erosión.
Los ixcatecos cultivan maíz, trigo, cebada, fríjol, calabaza y, ocasionalmente, haba. Complementan sus ingresos con la venta de puercos y aves de corral que crían en sus solares; es preciso señalar que la migración temporal y definitiva en busca de fuentes de trabajo, es cada vez más frecuente, particularmente hacia el estado de Veracruz y los Estados Unidos.
La vivienda tradicional es de forma rectangular, tiene paredes de tepetate o de quiote sostenidas con troncos de palma, y techo de hojas de la misma planta. Hoy en día hay una marcada tendencia a edificar las casas con ladrillo y techarlas con lámina de asbesto o de zinc. Es muy común que existan dos anexos a la habitación principal: un baño de temazcal construido con tepetate o varas de quiote y una cueva, que es el lugar húmedo donde se almacena y se teje la palma.
La fiesta más importante es el cuarto viernes de cuaresma, donde se realiza un mercado para las Fiestas de Semana Santa. Como muchos pueblos de la Mixteca celebran el carnaval de una manera muy peculiar y los jóvenes mantienen la tradicional danza de Los Huehuetones y Los Santiagueros
También se celebra la Natividad de María. Los ixcatecos no sólo se enfrentan a la pérdida de sus elementos culturales, sino a la extinción de su cultura, en algunos informes etnológicos se les menciona como una etnia desaparecida.
Este es uno de los pueblos indígenas de Oaxaca que está perdiendo presencia. No cabe duda que la pobreza ha obligado a la migración y a la pérdida de los elementos culturales de los pueblos indígenas, pero sin lugar a dudas es la injusticia y la falta de oportunidades que hacen que las culturas indígenas y populares sean "diluidas" por la cultura dominante. |
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